Existen en el Cerro Blanco por el cañón del Agua Caliente a cinco kilómetros de la cabecera Municipal, ruinas de un poblado en miniatura; las casitas que ahí se encuentran miden apenas de 60 a 80 cms. de altura pegadas unas con otras, ubicadas en lugares incómodos e intrincados; hechas de lodo con techos de carrizo y otate, aprovechando algunas oquedades de las barrancas. Existe una leyenda confusa y en extremo vaga de que existió una raza de pigmeos que eran individuos de una estatura diminuta de aproximadamente medio metro de altura. Hace algunos años en la Cueva del Pitayo, cercana al poblado de Agua Zarca, se encontraron algunos objetos pequeños como: un metate, un molcajete, una flecha, una hachita de piedra, un silbato de barro y otros objetos, además de algunos cadáveres momificados de muy pequeña talla; razones por las cuales los vestigios a los que se hace referencia se les denomine "Las Ruinas de los Pigmeos". La historia de aquellos hombres pequeñitos es un misterio insondable que al lector le hace parecer como un cuento de hadas. Cuentan que estos seres tan diminutos gustaban merodear las rancherías cercanas hasta lograr entrar hasta las cocinas de las casas en donde hurtaban alimentos y objetos pequeños que llevaban hasta el lugar que habitaban; cuando esto ocurría la gente ya sabía quienes eran los causantes de estos hurtos: eran los “duendes” llamados así por los pobladores. Dichos duendes cuando eran sorprendidos por alguna persona, corrían despavoridos con rumbo a los lugares donde vivían, que eran lugares inaccesibles ubicados en las barrancas. Según versiones de los pobladores cercanos a estas ruinas, manifiestan que esta diminuta civilización desapareció debido a que las grullas devoraban a los pequeños pigmeos, no dejando rastro alguno de los mismos, sólo la evidencia de sus pequeñas construcciones.Otras versiones en torno a estas pequeñas viviendas, es que fueron utilizadas por las tribus indígenas como espacios para guardar granos en su proceso de sedentarización, otras que eran utilizadas por los grupos tribales para encerrar aves que servían para quitarles el plumaje que servía de intercambio entre los diferentes grupos, otra versión es que en la antiguedad los lideres de los grupos tribales que morían en la guerra o en la defensa de su pueblo, los enterraban en lo alto de las montañas, con la creeencia que de esta manera estarían más cerca de las divinidades, entonces estas casas pudieran ser contrucciones sepulcrales. No se ud. Estimado lector con cual de las teorías se va, lo que si es evidente que estas ruinas antiquísimas por la acción y curiosidad del hombre ha causado que poco a poco se vayan destruyendo los pocos vestigios que existen de esta civilización en miniatura que existió en el municipio de Mezquital; quedando sólo restos en la cañada del Agua Caliente, el Cerro Blanco y en el Rancho "El infiernillo".
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